El peso de las palabras
Las palabras son pesadas. Por eso el hombre no puede volar; por eso dentro del agua se maneja, pero siempre está en peligro; por eso siempre está a punto de caer incluso teniendo los pies en el suelo.
Las palabras son pesadas y al pronunciarlas sumamos lastre. Nos vamos narrando a nosotros mismos. Eso significa que sabemos algo más. Y saber, conocer la verdad (aunque sea impostada) es difícil de soportar.
Es la consciencia de ser y nuestra capacidad de reflexión la que nos distingue de cualquier otra criatura. Es la traducción a lo que llamamos lenguaje lo que nos hace pegarnos al piso. Y lo que nos impide ser libres para ocupar el espacio de los que viven sin preocuparse de lo que son. Dichoso el árbol porque es apenas sensitivo. Ni siquiera espera su muerte.
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